Colonos en Madina Mayurqa



LOS DESCENDIENTES DE COLONOS “CATALANO-ARAGONESES” ESTÁN INQUIETOS.

Quedaron pocos y malos en 1230. Sus señores pactaron con moros, judíos y cristianos nativos. Así lograron con el tiempo seguir labrando la tierra, recoger cosechas, restaurar acequias, molinos, edificios, etc. Eran los amos en el seno de la sociedad del Reino de Mallorca y, claro, se hacían valer. De no ser por los ilustres mallorquines poco habrían avanzado en lo que se les da por llamar “colonización”. Más bien aprendieron. Aprendieron de Ramón Llull, de Jafuda Cresques, de “Mèstres d’Axa”, Mèstres de pédra en sec, navegantes, Haym Ibn Risch (cartógrafo), etc.

El puerto de Ciutat de Mallorca, mucho más importante que el de Barcelona, tenía un trajín enorme, las rutas recalaban en él ya que el de la Ciudad Condal no tenía calado suficiente, incluso las naves que fletaron el padre de Ramón Llull, Pedro Martel y demás “caballeros” del NE Peninsular junto a obispos y Vaticano, tuvieron que partir desde Salou, eran 150 barcos y el claro objetivo: Tomar la isla de Mallorca y vencer al monarca mallorquín Abú Yahya. La intención no fue nunca ni culturalizar, ni culturizar, sino, asaltar, matar, robar y repartir botín. Un centenar y medio de naves da para mucho.



Fue una empresa real, vamos, que una MONARQUÍA (la aragonesa) se enfrentaba a otra (la de Mayurqa).

Tan desacreditados están en la actualidad los descendientes de los mal llamados pobladores, portadores de lengua, religión y otros elementos de la cultura, que se ven obligados a cambiar todo lo que puedan de la Historia, falsear Crónicas y Registros, a imponer lo que consideran propio como si fuera de esta tierra, etc. Llegan al extremo de enfrentarse a la lengua madre, a la tradición, cambiar la toponimia de nombres y cosas, y lo peor, se enfrentan de forma agresiva a todo el que le recrimine su acción. Incluso a las Instituciones que reconocen aquellos hechos que les desprestigia. Sus gritos llegan al cielo, pero su alma bajará a los infiernos.


Ahora no, no reconocen ni simpatizan con monarquía alguna. Detestan la Casa Real, le contradicen sus decisiones, protestan sus manifiestos y nombramientos, etc. Si no hay botín a repartir (léase subvención), la Monarquía es nefasta. No interesa.

Estos días los descendientes han ocasionado un exagerado revuelo pretendiendo corregir las decisiones y funcionamiento de la Casa Real, llegando incluso a personalizar sus exclusivas opiniones. Llama la atención este circo mediático que han montado sin que hubiera necesidad. Al final todo quedará en agua de borrajas. Tiempo al tiempo.

Tomeu Pizá.




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