EL PUEBLO GUANCHE




Tenerife, la isla más grande del archipiélago canario, fue el último bastión de resistencia indígena contra la conquista de los Reyes Católicos. Sus habitantes originales, los guanches, lucharon ferozmente hasta ser sometidos en 1496. Su nombre proviene de "Tinerfe", un legendario mencey (rey guanche) que gobernó la isla, y del término bereber "ifé", que significa "montaña blanca", en referencia al imponente Teide.

El acento de los tinerfeños, tan distinto al de la España peninsular, tiene raíces en la influencia andaluza y portuguesa, además del español que adoptaron los guanches. Su forma de hablar, pausada y melódica, recuerda más al español de América que al de Madrid. Además, las costumbres en Tenerife reflejan su herencia indígena y atlántica: el silbo gomero, un lenguaje silbado único en el mundo, sigue vivo, y las romerías, con bailes y vestimentas tradicionales, se celebran con una alegría contagiosa que diferencia a Canarias del resto de España.


 

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