Baleares y sus fuentes etimológicas
FUENTES TOPOGRÁFICAS.
Si nos ceñimos a aquello donde encontramos respuestas, fuentes arqueológicas, signos físicos y más recientemente crónicas, recuperaremos nuestra historia sin teorías, suposiciones o imposiciones de aquellos que pretenden ser más papistas que el Papa. (Y el Obispo). En fechas tan lejanas pero trascendentales son las que nos aportan un sinfín de datos sobre nuestros ancestros, costumbres, vivencias que nos revelarán más fielmente aquella historia que nos precedió. Está claro que fuera el que fuera su modus vivendi, con certeza se puede afirmar que eran ÍBEROS. Por mucho que otros pueblos y tras culturas nos hayan visitado, algunos hasta se han quedado echando raíces, griegos o fenicios, aportando unos datos que han facilitado el seguimiento, aunque, sin olvidar que el estandarte del pueblo balear llevaba ya tres o cuatro mil años arraigado en estas tierras. Cerca de mil topónimos analizados y otros tantos en estudio confirman la estructura de nuestro léxico que seguimos usando en la actualidad. No son de procedencia desconocida, como algunos colectivos agresivos y decididos a imponer una falsa cultura, menospreciando la propia, por mucho que indiquen tenemos una procedencia equivocada, en el peor de los casos nos asignan el apelativo “vulgar” a aquellos conocimientos muy anteriores y mejor estructurados que los suyos. 7.000 años después tenemos el placer y el honor de seguir utilizando y nombrando palabras y voces puramente ÍBERAS. Consecuencia de habernos visitado y haberse quedado con nosotros, diversas culturas de diferente índole, dejando su huella, sigue presente mucho del sustrato íbero sigue presente en nuestro VOCABULARIO, y mucho más en la toponimia que en la mayoría de los casos sigue intacta, pues un topónimo no desaparece simplemente por la llegada de unos nuevos huéspedes, aunque se establezcan a sangre y fuego, conquistando y reconquistando. NO, ni por asomo. Generalmente el nuevo inquilino, lo reconoce, adopta y remodela a su lenguaje, sin más. Jacinto Cortés, dice: “tan solo tendremos que ser capaces de remodelar esa figura del barro que la envuelve, distorsionando la genuina figura que esconde dentro”. J. Corominas: “que erremos, sobre todo en lo prerromano, cuando nada lingüístico puede guiarnos, más que la intuición, es discutible”.
La larga serie de topónimos que no se pueden rastrear ni a partir del árabe, ni a partir del latín, nos permite descubrir y llegar a la conclusión que derivan del desconocido idioma que hablaron los colonizadores del archipiélago en la prehistoria o en protohistoria.
Alejémonos de falsos iluminados que su neurótica obsesión pretende cambiarlo todo en su favor. Ni fueron raíz de nuestra cultura, ni aportaron nada relevante, ni mucho menos “culturalizaron”. Aquí, en estas islas, se les llevaba mucho ventaja, en todo. Lamentablemente se atribuyen muchos elementos de nuestra cultura, y, de otras. Lo que nadie consiguió en siglos, pretenden ahora apropiarse en apenas cincuenta años. No basta cambiar nombres de calle, imponer gramática, adoctrinar en las aulas, suplantar banderas, crear conflicto social, aliarse con los poderes, ni pretender integrarnos donde no pertenecemos.
Noviembre 2025


O sea que el origen de nuestra lengua no es el occitano o limousín como el del norte de la CCAA de la Catalunya actual. Bueno es saberlo.
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