Okupas
Es más, mucho más que okupas, no se trata solo de un movimiento radical, conlleva una carga de malas intenciones, de asquerosa organización y tremenda manipulación. Se sirven de la confusión residente en mentes débiles, carentes de cultura y abocadas a la vida fácil, cómoda y llevadera. Vamos, algo así como los ortodoxos radicales que ni el servicio militar quiera ejercer, trabajar menos y responsabilidades ignorarlas. "Dame pan y dime tonto". Ya sea porque las políticas radicales izquierdistas encuentran caldo de cultivo o tal vez una cómoda curiosidad ausente de principios y carente de ideales, algunos individuos de nuestra sociedad actual acaban arrastrados a un fondo buitre de la exclusión social.
Demasiado fácil resulta tolerar la anarquía existente en nuestra sociedad con el simple objeto de no comprometer nuestro "bienestar social". ¿seguro? ¿qué bienestar social? esto ya es un tópico. Altercados, desórdenes, protestas, violencia, criminalidad, inseguridad, falta de respeto y, va y se pone de moda el movimiento okupa. Era de esperar. Resulta que precede a lo que le sigue, claro. Pero tiene que decirse así, para que entiendan todos que algo más, mucho más, mueve todo este sarao.
"Baleares está en el punto de mida de todas las mafias internacionales" (Fausto Oviedo en Radio Cope Baleares), "hasta el punto de que la judicatura y las FOP han iniciado una reacción social para compensar la problemática legal que el Gobierno ha generado en torno a la ocupación". Con su efecto llamada alimentado con las facilidades en conseguir permisos de residencia y de trabajo, aún no legisladas, especialmente por la reacción habida en el seno de la UE. No extrañe pues que algunos colectivos de profesionales decidan expresar su preocupación y surja la reacción por considerar que se está viviendo en un Estado de Derecho, sin derechos. Impotencia legal ante la pérdida de valor de la propiedad privada, incapacidad al no poder ejercer la autoridad para establecer el orden, obstáculos legales para aplicar la Ley, excesiva tolerancia y debilidad en las sanciones; el efecto aquí conseguido es la indiferencia, falta de respeto y mucha cara dura en la casi totalidad de delincuentes. Lejos de estancarse los casos de ocupación, siguen aumentando, además, esta situación se ha visto agravada por la aparición de nuevas figuras delictivas, viendo perfiles como los inquiocupas de lujo o los okupas vacacionales. Es cuando han ido surgiendo las mafias profesionales que han encontrado el terreno abonado para su actividad. Se ha pasado de una ocupación a las viviendas ruinosas por parte de personas en exclusión social o aquella imagen tradicional de la familia necesitada, a todo un movimiento bien organizado, aprovechándose de la ambigua interpretación de propiedad privada, que siempre se había considerado uno de los pilares del Estado de Derecho. Actualmente los inmigrantes ilegales llegan con un teléfono móvil y la ubicación para poder okupar una vivienda muy probablemente okupada ya.
La indefensión de los propietarios frente al fraude, estafas y abusos es patente, es injusta y crea la frustración y crispación inimaginables en una sociedad que se está deteriorando a pasos agigantados. Es tiempo de soluciones.
Tomeu Pizá (febrero 2026)

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