Ideario del islamista novel

 


Nunca leas el Corán.

Debes resistir la tentación de verificar por ti mismo si el islam es una religión de paz, amor, concordia y fraternidad. Debes comprender que siendo tú mismo un no musulmán eres naturalmente incapaz de entender el Corán. Tu mente ensuciada por tus Valores, referencias morales y culturales occidentales (equivocadas por definición) te impiden tener el menor atisbo de objetividad ¡y podrías estar tentado de emitir un juicio erróneo sobre el santo libro! De todas maneras, no entiendes el árabe, menos aun el árabe coránico, y como sin duda no ignoras, las traducciones del Corán disponibles en Occidente no son buenas.

Si quieres saber lo que debes pensar acerca del Corán, pídele a un musulmán que te lo lea. A cualquiera de ellos, ya que son todos grandes especialistas del Corán desde su nacimiento, ¡y tienen además la suerte de conocer todos el árabe coránico a la perfección! Te confirmarán por supuesto que el islam es realmente una religión de paz y de amor (aunque se analfabeto). Si algún falso musulmán te diga lo contrario, no lo escuches, tápate los oídos y aléjate de él. No vaya a ser que logre convencerte. Nunca olvidar que El Corán es más cantado que leído.


Tú, que eres un tonto útil del islam (o que aspiras a serlo) debes leer estos sabios consejos que te harán alcanzar un grado de excelencia y perfección envidiables entre los de tu ralea:



1- Repite incansablemente que el islam es una religión de paz y amor.

Argumento clave: El islam es víctima (no se sabe exactamente por qué, pero es igual) de una campaña de envilecimiento destinada a ensuciar su reputación (la cual, sin esa campaña, sería inmaculada, claro está). Cada vez más personas sienten un miedo irracional frente a esta religión. Es un miedo irracional, ya que esta religión predica el amor, la paz y la fraternidad, como es bien sabido. Ese miedo se llama islamofobia (como aracnofobia, hidrofobia, etc…). Es una tara, propia de gente enferma. Éste es un punto muy importante en el que debes insistir.


2- Toma en toda ocasión y circunstancia la defensa del islam.

Cuando alguien diga que los actos de terrorismo son cometidos principalmente por musulmanes, tú, tonto útil del islam, que aspiras a alcanzar la excelencia en esa disciplina, debes responder que esos musulmanes son en realidad falsos musulmanes, o malos musulmanes, que no practican el verdadero islam, que el auténtico islam no tiene nada que ver con todo eso ya que se opone a toda violencia. Para apoyar esos argumentos, puedes citar trozos de versículos pacíficos como: “Ninguna coacción en la religión” (sura 2, versículo 256). Obviamente te abstendrás de leer este tipo de versículos en su integridad, o peor aún los versículos precedentes o siguientes, puesto que se desmontaría tu estrategia.



4- Toma siempre la defensa del Corán.

Cuando alguien te diga que el Corán es un libro violento, pregúntale si lo ha leído (no le digas que tú no lo has leído, ya que su mala fe le llevaría a dudar de tu credibilidad en la materia). No te preocupes si él lo ha leído de cabo a rabo y te cita los versículos violentos: sólo tienes que responder que los está citando fuera de contexto, que los interpreta mal o bien que ha leído una mala traducción (naturalmente, ya que todas son malas traducciones).

Si te dice que ha verificado el contexto en los hádices, dile que la mayoría de los hádices son contradictorios (ya sé que no tienes idea de lo que es un hadiz, pero eso no tiene la menor importancia, así que olvídalo). También le puedes decir que no se puede entender todo el significado de los versículos del Corán a menos que se sepa árabe a la perfección. De hecho, en Europa, no hay un solo Imán que lo sepa a la perfección, de aquí que no lo leen, se limitan a cantarlo memorizado. Es algo así como saberse una canción y no conocer la letra.

Pero si sabe árabe, ¡la cosa no está perdida! Infórmate acerca de su religión. Si es cristiano, recuérdale las Cruzadas, y si es un apóstata del islam, acúsalo de estar vengándose de su antigua religión difamándola para justificar que es un renegado. Es importante dejar claro que no es objetivo (ya que sólo los musulmanes tienen una visión objetiva del Corán). El resto son infieles.


5- Ataca la reputación de los recalcitrantes.

Cuando fracases en el intento de convencer a tu interlocutor de que el islam es una religión de paz y de amor, ¡trátalo de islamófobo, de ignorante, de racista, de xenófobo, de fascista y finalmente de nazi! Lo que importa es lanzar acusaciones lo más descalificadoras posibles. También puedes deformar sus palabras, incluso atribuirle palabras que nunca ha pronunciado (pero que seguramente tiene en su mente).

Posiblemente eso no lo convenza de su error pero eso evitará que aquellos que asistan a la conversación se sientan tentados de hacer como él. ¿Quién quiere ser asociado a un intolerante, un fascista o a un nazi? ¡Te sorprenderá ver como este procedimiento hace maravillas para convencer a cuanto “progresista de espíritu libre” hay a tu alrededor de autocensurarse! No se puede permitir todo en nombre de la libertad de expresión, ¿verdad?.


La madre que los parió. Las técnicas sanchistas están elaboradas a imagen y semejanza de estas lecciones prácticas de un buen yihadista. Simplemente captar mentes débiles y ya está el rodillo en marcha. ¡ Hala !


Tomeu Pizá (Martes Santo 2026)



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