GONELLISMO

 Es gonellisme, enèrgica corrent sociolingüística pròpi de sas Illes Baléàs, donà pas a n’es #neogonellisme, forssa vigoròs per s'òdi que despèrt es pancatalanisme a s'attualitat.

Gonellisme.

És prou coneguda sa disputa dialèctica que en Pep Gonella (un pseudònim) y en Francesc de Borja Moll varen manteni durant es tardorfranquisme. En Pep Gonella defensava un estándar que tengués en conta sas modalidats insulàs contra s'attual estàndart centralista fabrià que defensava Moll.
Es catalanisme ha fet d'es #gonellisme i de #gonella un insult, una eina propagandística per desprestigià lo que defensava en Pep Gonella, que no éra altre còsa que es mallorquí, es menorquí i s'ibissênc. Sa táctica ês s'habitual: anatematisà sa persona per no escoltà lo que diu. En Pep Gonella may va sê un "secessionista lingüistic" com donen a enténdre interessadament es catalanistes, may se va cuestionà sa sagrada unidat de sa llengo, assò que posa tant frenètics a n'es catalanistes. 

Sencillament, creya que unitat no éra igual a uniformitat, a diferènsi dets estandarisados a ultranssa. Coranta añs més tard, s'ha de reconexe que en Pep Gonella tenía més raó que un sant.



El gonellismo, enérgica corriente sociolingüística propia de las Islas Baleares, dio paso al neogonellismo, fuerza vigorosa por el odio que actualmente despierta el pancatalanismo. 

Gonellismo.
Sobradamente conocida es la disputa dialéctica que "Pep Gonella" (pseunónimo) y Francisco de Borja Moll mantuvieron durante el tardofranquismo. "Pep Gonella" defendía un estándar que tuviera en cuenta las modalidades insulares, frente al actual estándar centralista fabriciano que defendía Moll.
El catalanismo ha hecho del gonellismo y gonella un insulto, una herramienta propagandista para desprestigiar lo que defendía Pep Gonella, que no era otra cosa que el mallorquín, el menorquín y el ibicenco. La táctica es la habitual: anatematizar la persona que no escucha lo que uno dice (muy de moda actualmente con el sanchismo). Pep Gonella nunca fue un secesionista lingüístico, como dan a entender interesadamente los catalanistas de estas islas, tampoco cuestionó nunca la sagrada igualdad de la lengua, esto que pone tan frenéticos a los catalanistas.

Sencillamente creía que unidad no era igual a uniformidad, a diferencia de estandarizados a ultranza. Cuarenta años después se ha de reconocer que Pep Gonella tenía más razón que un santo.


Durante 45 años, la identidad del creador del gonellismo permaneció oculta. Fue en 1972 cuando Diario de Mallorca publicó el primer artículo con este pseudónimo y así se inició la polémica. Don José Zaforteza reconoció en una entrevista emitida por IB3 ser la persona que escribía tras el pseudónimo de Pep Gonella.



Otro día hablaremos de BEARN O SA SALA DE SES PÈPES, una edición en malloquín (no catalán) de la obra de Villalonga. Gustábamos D. Pep Zaforteza y yo de tomar café en el antiguo Bar Diplomátic, compartir opiniones y relatos cortos que conformaban una amena tertulia. Buenos tiempos aquellos en que la Fundación Jaime III logró reunir numerosos mallorquines amantes de "lo nòstro". 

Tomeu Pizá (abril 2026)



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