Anormalidad lingüística
Desde hace décadas, cuando se ejecutó como si de una maldita sentencia se tratara, la "normalización", se impuso una política lingüística sin proteger ni respetar la lengua madre, aplicada como una apisonadora con total desprecio y dañando la verdadera esencia de una lengua nativa, hablada y escrita, con gramática propia, reconocida y estudiada. Lo que los políticos y catalanistas han vendido como un avance cultural ha supuesto, en la práctica, una "catalanización académica" que casi ha barrido despóticamente la riqueza del habla autóctona de nuestro pueblo. Imponer una gramática gestada en Barcelona en el siglo XX, arrinconando las existentes en las islas desde el siglo XIX. Resulta Deleznable.
La verdadera riqueza de las Baleares, residía en su fragmentación armoniosa. Era un léxico brillante y una fonética seductora, vivaz y ancestral, que reafirmaba una identidad pura y sólida como pueblo, que perdura aún en la actualidad. Al imponer una lengua foránea, estándar, fría y rígida (demasiado académica y malsonante) sin nexo con la cultura e idiosincrasia isleña, ha pretendido borrar del paisaje cultural y popular aquello que debería ser considerado un tesoro a proteger, una minoría a defender y respetar. Que es lo que se hace en todo el mundo civilizado.
Fue una "decisión de despacho", una estrategia política, una maniobra diseñada para alinear/globalizar la cultura insular con un proyecto nacionalista ajeno. Al priorizar la lengua de Barcelona sobre el balear, que tanto las islas de Mallorca y Menorca, tenían ya sus propias gramáticas, se comete una aberración histórica al sacrificar el "habla" y gramáticas nativas en aras de una ideología foránea con aspiraciones imperialistas de unos hipotéticos "Països Catalans" bajo el concepto de "Nación Catalana" al agrupar tres CCAA actuales: Cataluña, Valencia y Baleares. Todo un engendro ideológico, sin rigor histórico ni jurídico. Una chapuza. Priorizar intereses económicos y políticos al despreciar siglos de soberanía, de identidad y solidez geopolítica, más bien parece un exceso de fantasía en aquellos que lo promueven.
El concepto "unidad nacional" es, en realidad un producto de ingeniería política para borrar la singularidad de un territorio a fin de alimentar el mito expansionista. No cuaja.
Defender una cultura es respetarla y reconocerla, no pretender que otra la domine. Está claro que el slogan de "una lengua un pueblo" solo puede funcionar en un solo pueblo, al aplicarlo como mecanismo expansionista, fracasa. El empecinamiento de la lengua, es ridículo, precisamente por ser un elemento más de una cultura. Repito, un elemento más (de los muchos que la conforman). Al imponer, solo se ha logrado dividir, sembrar discordia y fomentar conflicto social, no olvidar que existe una lengua oficial, la del Estado Español, que debería emplearse para unir y evitar las injerencias de otras. En Baleares nos merecemos un respeto.
Tomeu Pizá (bajo la influencia de un buen amigo, mayo 2026)


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