LA CATALANIDAD MEDIEVAL
Parece ser que en la Edad Media existió la idea de una nación catalana como comunidad lingüística, sin embargo considera a sus soberanos a la Corona de Aragón, esta idea “trasciende a otras fronteras y reinos” que sin esta aspiración, disponían de identidad independiente política y jurídica consolidada, aún con numerosos conflictos familiares. Era costumbre en la época ignorar al pueblo, la ciudadanía. Como en la actualidad, por mucho que se presuma de democracia. Se consideraba necesario darse a conocer en territorios lejos de la Corona de Aragón utilizando descaradamente a personajes ilustres e iluminados como Ramón Llull cuando se presentó al duque de Venecia como “catalán” aún siendo mallorquín y cristiano (ni aragonés, ni moro, ni árabe) y, cuentan los defensores de la idea esa que así lo expresaba Llull con total naturalidad.
No se encuentra en la Edad Media ejemplo alguno de aragonés que se identifique como catalán y viceversa. Sin embargo encontramos numerosos documentos con la imperiosa necesidad de distinguir catalanes de aragoneses. “Jaime I lo hace constantemente en su crónica” (traducida, claro). Muntaner hace lo mismo en su crónica de los almogávares, al indicar con severidad quienes son catalanes y quienes son aragoneses. O sea, que anula la personalidad de los pobres almogávares borrándoles del mosaico de nacionalidades. Por más inri, aportan varios ejemplos:
Dedicatòria de Ramon Llull (1232-1316) al Dux de Venècia Pietro Gradenigo de 1289: “Ego magister Raymundus Lul, cathalanus, transmito et do istum librum ad laudem Dei, honorem vestrum et comunisvenetiarum”.
“Yo, el maestro Ramón Llull, catalán, transmito y doy este libro para la alabanza de Dios, tu honor y el bien común”
Anselm Turmeda (1355-1423) en la seva obra Disputa de l'Ase, parlant de si mateix: “aquell fill d’Adam que està assegut sota aquest arbre, és de nació catalana i nat en la ciutat de Mallorca”.
Cuando no existió jamás la nación catalana y mucho menos que la ciudad de Mallorca fuera en ningún momento de la historia considerada dependiente. Pues desde la época del Imperio Romano que posteriormente fue reino moro y finalmente ser reino cristiano, independiente siempre, se necesita moral para aseverar estas ilusiones, llamadas ideas y fantasías, como para pretender de forma literal y promocional, ante la carencia de fuentes documentadas, registradas y protocolizadas, que pueda creerse este montaje. Toda una utopía. Habría que escuchar al ciudadano Turmeda su versión de los hechos.
Ausiàs March (1400-1459) és identificat en la traducció castellana de la seva obra com a "Caballero valenciano de nación catalana". Ningú no es va posar les mans al cap! Era natural per a tothom el que estava dient el traductor.
Ellos mismos lo dicen: “es identificado en la traducción”. Son odiosas traducciones que hasta al-quran precisa de toda una Escuela de Interpretación Coránica, al ser un libro más cantado que leído y lógicamente interpretado al libre albedrío del imán de turno. Además, resulta que a March lo traduce Baltasar de Romaní, bajo el mecenazgo del Duque de Calabria, hijo del Rey de Nápoles, frustrado de ser rey y suceder a su padre por la derrota que le infligió en Tarento Gonzalo Fernández de Córdoba que comandaba las tropas de Luis XII y Fernando el Católico. Con razón odiaría a los grandes monarcas por lo que hace pensar que al “financiar” el trabajo de Baltasar de Romaní, con mucha probabilidad, existió la influencia partidista, ocurre en las mejores familias. Fue nombrado lugarteniente de Cataluña, Mallorca, el Rosellón y la Cerdaña, al descubrirse que el duque Fernando trataba de negociar con el rey de Francia la recuperación de Nápoles, Fernando el Católico lo encarceló, en 1512, llegó a casarse con Germana de Foix, viuda de Fernando el Católico. Difícilmente un mecenas con este currículo puede trasmitir seriedad y fiabilidad. No extrañe pues que las traducciones adolezcan de algún defectillo y el interés desinteresado que siempre han prodigado los catalanistas. Llama poderosamente la atención que existiendo reinos por los cuatro costados, aquellos condaditos pegados al culo de los Pirineos, pretendieran ser un País con identidad política y jurídica independiente de los mismos, cuando pasaron a ser influenciados por el de Francia y el de Aragón, alternándose y cerrando el bucle en 1258 donde el de Barcelona se impuso al resto de condados, tal como siempre pretendió. Aunque no pasó de condado. Le supo poco incluso el ofrecimiento de ser “Principat” junto al resto de la popular Franja Hispana carolingia.
En la actualidad, aquella idea medieval perdura, aunque con otro nombre, lo llaman ahora “països catalans”, muy a pesar suyo, no han progresado lo más mínimo, incapaces de establecer una frontera física en toda su historia, sigue siendo una simple utopía.
Tomeu Pizá (mayo 2026)



Que escrito más lindo, que palabras tan exacta....cuanta verdad 👍🏻
ResponderEliminar... Muchas personas morían y jamás habían estado al pueblo vecino a demás de no saber ni leer ni escribir, tenían otro acento y no se entendían...(me contaba mi abuelo)
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