El PIB per cápita de España al cierre de 2025 se situó en 28.320 euros, un 2% más que el año anterior. Un valor 30% inferior al promedio de la Unión Europea, que fue de 34.100 euros. En comparación, el PIB per cápita de Francia es de 38.000 euros, mientras que Alemania alcanza 43.210 euros. El PIB per cápita español ha crecido un 0,3
% desde final de 2019, mucho menos que el 2 % de la UE.
En
la CCAA BALEAR, gracias al turismo, los marcadores son desde hace
tiempo más que aceptables, incluso permiten que nuestras autoridades
se distraigan en discusiones de índole político, cultural y social,
favoreciendo conflictos y problemas de tipo económico que impiden
lograr el bienestar social; se sumergen en enfrentamientos
innecesarios para hacer prevalecer sus doctrinas culturales, apoyan
más a colectivos que se mueven al son de intereses externos,
confunden la ciudadanía al promover inútiles manifestaciones
callejeras, al vaciar aulas y puestos de trabajo con laboriosos
preparativos, cuando tenemos problemas de calidad de enseñanza,
falta de mano de obra cualificada, inseguridad ciudadana, carencia de recursos,
infraestructuras, soluciones para jubilados, sanidad, movilidad,
etc.
Urgen soluciones a la saturación en el transporte público, la poca
agilidad en trámites burocráticos, el fracaso de la "cita
previa" y, más, mucho más; todo ello por la obsesiva
dependencia a un centralismo que sabe sacar provecho a la falta de
responsabilidad, ética, aptitud y respeto, de unos políticos
isleños más preocupados por sus grupos que por los ciudadanos a los
que privan de un mejor nivel de vida.
Si el
Informe Anual del Banco de España correspondiente a los años
2022 y 2023 reflejaba que el buen comportamiento del empleo, la
estabilidad de las tensiones geopolíticas (sic) y la mejora adicional de
la actividad del sector turístico habrían contribuido en los resultados. Parece ignorar los conflictos bélicos que tanto
afecta al IPC, la tasa de desempleo a nivel nacional, el desfase
entre salarios y costes, la insularidad, etc.
Si en
términos per cápita, el PIB se situaba en España apenas un
0,3 % por encima de su nivel de finales de 2019 (conociendo los
elevados flujos de inmigración en los dos últimos años), contrasta
con lo observado en la UEM, donde el PIB per cápita se encontraba un
2 % por encima de su nivel previo a la pandemia, hace desconfiar de
este informe. Y mucho. «Las
diferencias de España con todos los demás países
son estadísticamente significativas en lo que respecta al
desempleo juvenil, la incidencia del paro de larga duración y la
situación laboral de los trabajadores con edades cercanas a la
jubilación. A pesar de esta elevada tasa de paro, se observa,
además, escasez de mano de obra en determinados sectores».
Consecuentemente no es oro todo lo que reluce, por mucho que se
pretenda por parte del Gobierno Central, que brille hasta deslumbrar.
Si
nuestros políticos analizan la realidad a nivel nacional, entenderán
que en nuestra CCAA necesitamos imperiosamente que se dejen de
monsergas, se pongan a trabajar, eviten tanta pleitesía a sus sedes
centrales y prioricen las verdaderas áreas de trabajo, aquellas que
nos proporcionen tranquilidad y prosperidad. Productividad y
bienestar. Sabiduría y respeto. Solo se conseguirá desde la familia
y la escuela, necesitamos respeto mutuo, estudio, conocimientos,
sentido común para aplicar la lógica, desterrar el odio, el
adoctrinamiento, la dependencia, falsedad y carencia de Valores.
Solo
así recuperaremos el esplendor de unas islas que, con el trabajo de
sus gentes, la riqueza actual y el orden necesario, nos hará unos
auténticos baleáricos.
Tomeu
Pizá (mayo 2026)
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