GIBRALTAR


                                      

Imagen tomada de La Razón.

Soy artillero de vocación y por haber servido durante un tiempo en una batería de costa en Mallorca, cerquita del colegio en donde impartía clases y, claro, un poquitín enchufado para poder atender todo este quehacer, la verdad que no dejé de trabajar ni estando en el CIR 14. Este miércoles, un militar de caballería, publicó en La Razón un artículo muy técnico, fruto de una lógica labor de observación, investigación y recogida de datos. Un buen trabajo. El comandante Tomás Torres Peral, académico desde abril de 2023 en la de Ciencias y Artes Militares, Artillero de Honor, abogado y economista. Me atrajo su escrito por el simple hecho de ser obra de alguien mucho más que un artillero como yo. Además me remitió el artículo un buen amigo, también militar, de infantería y pertenece al Cuerpo General del Ejército. Todos hacemos Patria.

Descubrir que Gibraltar es otro engendro imperialista que subsiste en pleno siglo XXI, con más carencias que derechos, fundamentos y sólidas argumentaciones. Vamos, bajo el prisma legal y social, es todo un bodrio británico. No se entiende tanta condescendencia. Será por esto que la Selección de fútbol de Inglaterra, no sepa asumir la derrota por sus aires de grandeza.

Una grandeza más teórica que real, pero les funciona, y no solo en las Malvinas, en Asia, en África y en América, con los japoneses no tuvieron tanta suerte y en muchas más zonas del Este Asiático. Cuando Torres Peral dice: "En Gibraltar se observa una constante tendencia a la elevación nominal de sus instituciones cuya entidad material y jurídica son sensiblemente inferiores a la que sus denominaciones sugieren. No se trata de un fenómeno aislado ni meramente retórico, sino de una práctica sistemática de hipertrofia terminológica mediante la cual se confiere apariencia de plenitud estatal a estructuras que, en realidad, carecen de ella". ...que en realidad, carecen de ella. Y así ha sido durante siglos.

En Gibraltar la supuesta constitución está  subordinada a la voluntad del poder colonial: la metrópoli. No se trata de una Constitution Act aprobada por un parlamento soberano, sino de una simple Order in Council, dictada por la Corona en ejercicio de sus prerrogativas sobre los territorios de ultramar (colonias). Es una norma emanada de un poder superior –el británico– dirigido a uno subordinado –el gibraltareño–, que la sitúa en la categoría jurídica de carta otorgada, no de una constitución emanada de un poder constituyente. Una verdadera constitución democrática exige dos presupuestos básicos: que la soberanía resida en el pueblo constituyente, y que sea este quien apruebe o sancione la norma fundamental. Ninguno de ellos se cumple en Gibraltar. Ni en la CCAA IB con el Pacte, desde luego.

La Order configura un régimen de autogobierno delegado, pero en absoluto soberano. Gibraltar es definido por el propio derecho británico como British Overseas Territory, una categoría materialmente colonial. El Reino Unido conserva la soberanía efectiva, la competencia exclusiva en relaciones exteriores, defensa y seguridad, la titularidad última del ordenamiento jurídico y la capacidad de intervención en el gobierno local. Está claro que el sanchismo pretende aplicar este ingrato proceder a las autonomías de España. Se muere de ganas.

Su constitución no altera las bases, sino que las confirma al declarar que todos los poderes locales existen «subject to Her Majesty’s retained powers». En consecuencia, el Parlamento de Gibraltar carece de soberanía legislativa: su autoridad está subordinada al poder colonial y revocable por este. En el plano internacional, Gibraltar no es sujeto de derecho internacional ni posee personalidad jurídica propia; no puede firmar tratados ni actuar exteriormente independientemente del Reino Unido. Esta dependencia es la que se ha aplicado al Sáhara Occidental, se pretende aplicar a las CCAA y en la actualidad, ya avanzado el s. XXI, resulta inútil la ONU, todos los grupúsculos surgidos (G7,  G20 y demás foros), lo único que consiguen es dividirse y subdividirse. Lo vemos en la OTAN, en la UE, etc. lo que falla son los Principios, la Ética, el Respeto, los Valores, la Cultura y la Educación. Mal  andamos. 

A los mallorquines, debería preocuparnos nuestro antiguo reino, centrarnos en defender lo nuestro y no tolerar que políticos apliquen lo que en Gibraltar y digan sus parrafadas, sus teorías, retóricas e inútiles decisiones que ni la OTAN reconoce ni admite. Pero calla. Ya calló últimamente con lo del Sáhara Occidental. No nos podemos fiar de las campañas, solo de los hechos, nos venden al mejor postor para conseguir un provecho, no un beneficio para la ciudadanía. no es justo. Abandonan las infraestructuras, las necesidades de colectivos vulnerables, mejoras sociales y distraen partidas presupuestarias en otros menesteres que a saber los beneplácitos que consiguen los políticos en cuestión. NO QUEREMOS SER UN NUEVO GIBRALTAR. Necesitamos una España como fue, como se respetaba, y no me refiero al mundial de fútbol.

Gibraltar sigue clasificado por la ONU como territorio no autónomo pendiente de descolonización, afectando al principio de integridad territorial de España. La población local, pese a las afirmaciones británicas, no es considerada titular de soberanía ni de un derecho de autodeterminación. En definitiva, la Order 2006 es una auténtica carta colonial, sofisticada en su forma, pero fielmente colonial en su fondo. Debemos evitar este colonialismo, potenciar un Estado de Derecho y de Bienestar. No caer en rutinas electoralistas que al final crea un bucle bipartidista que daña la Patria y al ciudadano.

Por todo ello, cabe preguntarse cómo la Unión Europea, que presume de principios y valores democráticos, puede avenirse a tolerar y pactar el mantenimiento de una realidad colonial, que incumple las resoluciones de la ONU y viola la integridad territorial de uno de sus estados miembros, consolidándola y otorgándole significativas ventajas pese a los persistentes puntos negros en tributación, productos financieros y blanqueo de capitales. APLICABLE NO SOLO A LA CCAA BALEAR, TAMBIEN A ESPAÑA. la Unión Europea no cumple su cometido, hace agua y perjudica a unos en pro de otros y viceversa. 

Muchas Gracias mi comandante por sus palabras.


Tomeu Pizá (julio caluroso de 2026)





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